Por el sur
Estás acá, flaco, solo, solo pero acompañado. Las incesantes gotas se dejan oír sobre la tela. El viento ya no sopla, no hay un pájaro que cante. Y a los pies, seguramente, el espejo/lago nada tiene por mostrar (ni podría aunque tuviera).
El viejo Lanín sigue jugando al escondite. Sólo una vez se hizo ver. Comenzás a pensar que es un problema con vos, con ustedes, o quizá sea más tímido de lo que parece.
Un arroyo sin nombre (por desconocimiento más que por carencia) murmura a lo lejos. O, mejor dicho, murmuraba. Ahora un motor (vaya a saber de qué) acalla su delicada voz.
El hombre de los baños mantiene encendidas las calderas, arroja un leño tras otro. Nunca deben apagarse. De nueve a veintitrés su vida transcurre para ello: su vida se pierde por ello.
Tolkien descansa a un lado del colchón inflable, ya no ocupa los paisajes de tu mente. Y vos seguís acá, acompañado, acompañado pero solo. Tu princesa mantiene la distancia. Un abrazo no alcanza a calmar su enojo. Y perdón no sale de tu boca, porque creés no estar equivocado.
Alejandro Laurenza
Patagonia Argentina
-
Varias veces hemos ido a la Patagonia andina, con viajes que se iniciaron
en Bariloche, o en Ushuaia, o en Esquel, para ir ascendiendo luego hasta
donde ...
Hace 2 años


4 comentarios:
Qué bueno!
A cada paso de tu prosa, el poeta deja innegablemente su estela. Muy bueno, che...
A los pies del Lanín y leyendo a Tolkien... Mejor solo :)
Buen micro, más poesía que prosa.
¡Saludos!
A los pies del Lanín, en comunión con la naturaleza, un libro, una compañera (aunque esté enojada), son excelentes sensaciones.
Abrazo
Publicar un comentario en la entrada