sábado, 11 de octubre de 2014

Encuentros (XV)

Cosas que pasan en la calle, en relación a los libros.

XV

Nos conocimos en la plaza San Martín en los tiempos en que ofrecía allí mis libros, antes de que diera con la idea de caminar los barrios de Buenos Aires. Brasilera, ella, pasaba unos días de vacaciones en la ciudad.

Me compró poesía (no recuerdo cuál de todos) y me encargó más tarde, por internet, que le mandara otros libros. Nos mantenemos desde entonces en contacto a través de Facebook.

Hoy, pasados unos años, nos volvemos a encontrar en la misma plaza, aunque esta vez no por azar.

Le llevo mis últimas publicaciones. Charlamos. Tomamos café en el bar de enfrente. Ella me regala varios textos propios. Para inspirarme, dice. Y así será, seguramente.

Después de todo, la tecnología sirve para algo: hace menos distantes las distancias.

lunes, 15 de septiembre de 2014

¿Cómo vender en Amazon?



Bastante tiempo pasó desde que dediqué un post a la impenetrabilidad de Amazon. Hay escritores a los que les va bien, sus libros se posicionan en el Top 100, reciben estrellas, comentarios y demás gracias de la vida digital. Otros, simplemente arrasan, ya no sólo figuran entre los 100 más vendidos sino que escalan hasta los primeros lugares y allí se quedan, para envidia (sana, lo juro) de los que miramos desde afuera. Finalmente estamos nosotros, los que deambulamos sin pena ni gloria por la jungla espesa e indiferente, que ni se entera de que existimos.

Sé que a muchas razones se puede deber esto, pero lo extraño es que cuando salgo a la calle, bolsito al hombro o carro en mano (según las ganas y las condiciones climatológicas), la respuesta de la gente es completamente distinta: elogian las portadas, los textos de contratapa, el lenguaje, la variedad de temas, y hasta a veces me escriben por mail o Facebook algunas líneas que me hacen sentir realmente bien. Icluso hay muchos que me han comprado dos, tres, cuatro libros en diferentes visitas que hube realizado. Quiero decir que un poco les debe de gustar lo que escribo.

Sin embargo así estamos, Amazon y yo en veredas opuestas. Intento seducirlo, es cierto, hablo de él en las redes sociales, pongo un link aquí y un link allá, lo leo en mi Kindle, pero nada, dice que por ahora no me necesita, que nos estamos viendo un día de estos. Y a mí, la verdad, me suena a excusa, ¿qué quieren que les diga?

martes, 9 de septiembre de 2014

Beneficios, sólo eso

Reflexionemos.

Beneficios, sólo eso

Reciclá tus cápsulas de café, reza el vidrio de uno de estos bares de marcas super difundidas, y ayudanos a ayudar a tal o cual. Conciencia ecológica, aporte para una buena causa, ¿qué más querés?

Sí, ya sé, te pasás de exigente, de cuestionador o cuestionadora, y decís: si tanto les duele la basura generada, ¿por qué no lo piensan antes de lanzar un nuevo producto al mercado?

Alejandro Laurenza

lunes, 1 de septiembre de 2014

Encuentros (XIV)

Cosas que pasan en la calle, en relación a los libros.

XIV

El hombre falleció hace unos años. Vendía mis libros en su kiosco de revistas de Retiro, en la terminal de ómnibus. Cada vez que lo visitaba insistía: tenés que poner el género en la tapa, así la gente no necesita preguntar para saberlo.

Me quedó un lindo recuerdo de él. Era un buen tipo. De un tiempo a esta parte le vengo haciendo caso. Lástima que no haya alcanzado a verlo.

sábado, 23 de agosto de 2014

El autobús perdido

Pocas veces sucede: completar la lectura de un libro y sujetarlo firme entre las manos, sabiendo que no fue uno más, darle suaves caricias a la tapa, mientras los ojos, evocadores, miran el paisaje que fluye al otro lado de la ventanilla del tren.

John Steinbeck (1902-1968). El autobús perdido. Lo primero que leo del autor estadounidense. Llegó a mí luego de aquella entrega contrariada en González Catán. Y valió la pena. Claro que valió la pena.

Dejo el texto de contratapa:

El accidentado viaje de un autobús rural entre las poblaciones de Rebel Corners y San Juan de la Cruz, en California, al término de la Segunda Guerra Mundial, se convierte en un magistral retrato de personajes y en un acerado estudio sobre los problemas centrales de todos los hombres en todas las épocas: la familia, el sexo, el amor, las ambiciones, las frustraciones y los anhelos. Lejos del sentimentalismo y la autocomplacencia, es un viaje interior hacia el corazón de unos viajeros perdidos en la decepción del sueño americano.